Amor digital

24 Septiembre, 2018

“Nacimos en la época de piezas de repuesto, por ende no hemos tenido la oportunidad de aprender el arte de reparar los daños”

La actualidad se viene caracterizando por una auto exigencia a rendir cada vez más, lo que nos ha llevado a estar esperando una nueva versión  tanto de nosotros como de los demás que prometa más satisfacción y rendimiento, esto se puede aplicar tanto para los celulares como para las relaciones; cuando la calidad nos defrauda buscamos consuelo en la cantidad.

En la actualidad hay demasiadas oportunidades para experimentar el amor, lo que nos lleva a pensar que es una destreza que se puede aprender, creemos que la próxima relación nos llenará más y será mejor que la anterior, sin embargo, la destreza que verdaderamente se aprende es la de terminar rápidamente y volver a empezar, entre más intentos, entre más compulsión se ponga en lograr un relación, lo que se consigue es aprender el DESENAMORAMIENTO; la incapacidad de amar, una intención paradójica que no vemos pero nos habita.

Lo anterior es lo que nombra Catherine Jarvie como relaciones de bolsillo, esos encuentros instantáneos y descartables que se enmarcan en:

– conciencia y claridad en la convivencia: nada de emociones, solo diversión – lógica propia donde no se le da espacio a que la relación genere acuerdos y mucho menos a que se expanda a otros círculos sociales.

¿Qué sabemos del amor?

El eros es alteridad, misterio y futuro y se ve afectado por la posesión, el poder y el desencanto. En la actualidad es común ver cómo nos rendimos frente a las simples ganas, lo que deja a un lado el deseo y con él el amor.

“Ahora eros puede ser encontrado en cualquier parte pero en ningún lado se queda mucho tiempo”

Deseo: Atención- preparativos- demora →

Objeto: Satisfacción de consumo- Inmediato, único y descartable

Ganas: concentración rápida   →

Males como la mutua adulación, la eliminación de la diferencia y el otro como posesión nos alejan de ese amor libre que convierte al otro en alguien bien definido con una voz a la que se escucha, alguien con quien conversar y construir.

La eterna unión está siendo cambiada por la unión del orgasmo, el cual después de culminar deja a las personas más lejanas de lo que anteriormente estaban, es por esto que el orgasmo es algo intenso pero transitorio y periódico; que se está constituyendo como una nueva adicción para muchos.

Del sexo se espera que sea autosuficiente y autónomo, pero por el contrario genera dolor y vacío. No es eso que prometen los medios, es simplemente un remedio cargado de adicción y triste repetición que ha dejado de emanar de la emoción y el éxtasis para entenderse como una necesidad fisiológica que en vez de descargar nos está sobrecargando.

La concepción de actividad sexual como placer instantáneo y sin consecuencias ha permitido que se enmarque en la dinámica compra-alquiler dejando el tema de sexo seguro al simple acto de usar condón.

¿Fue la nueva facilidad para conectarse o la nueva facilidad para cortar la conexión lo que hizo tan popular el estar online?

El logro de la virtualidad fue haber diferenciado a las comunicaciones de las relaciones; sin duda es más económico estar “conectado” que estar “relacionado” pero esta economía deja por fuera la construcción de vínculos y relaciones.

La proximidad virtual se caracteriza por la opción de elección y el abandono de cualquier tipo de cercanía y el relacionarse por ser de tiempo completo, el compromiso y el estar allí cada vez que me necesiten -introduces, otro tema complejo.

 

Reflexiones tomadas de:

La agonía del eros, Byung Chul-Han, 2014

Amor líquido, Zygmunt Bauman, 2003

Autor: Rosemberg Franco Orrego

Psicólogo  Universidad San Buenaventura

Psicoorientador

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All comments (1)
  • Paula Andrea
    24 Septiembre, 2018 at 5:37 pm

    Muy Buen Articulo, Gracias por compartirlo... :9

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